Iglesia saludable, los cuatro pilares que rigen sus normas

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¿Qué es una iglesia saludable? ¿Cuál es el origen de este termino? ¿Cuáles son los pilares que sostienen a una iglesia saludable? En las siguientes lineas, vamos a contestar todas tus interrogantes relacionadas con el tema.

La eclesiología como forma de definir a una congregación saludable

La eclesiología es la parte de la teología cristiana que dedica su estudio al papel que desempeña la Iglesia como una comunidad o entidad orgánica. La comprensión de lo que «Iglesia» significa, su origen, su papel en la salvación

Así como, su relación con Jesucristo, su disciplina, su liderazgo y su destino final es vital. El término Ekklesia, aparece tres veces en los Evangelios (Mat. 16: 18; y 18: 17). Eclesiología viene del griego ekklesia (ἐκκλησία), que significa una reunión o una asamblea de gente.

La salud espiritual de una iglesia no se mide por el tamaño de la congregación, ni por la belleza de sus edificios, por su tecnología o por la aceptabilidad popular de sus sermones. Nada de esto es determinante para definir a una iglesia saludable.

Tampoco por la capacidad teológica o secular de sus líderes, o la clase social a la que pertenezcan los miembros. Las iglesias saludables son aquellas que priorizan adorar y agradar a Dios con sus hechos.

En la sociedad del siglo XXI, se advierte una gran necesidad de desarrollar iglesias saludables. Mantener firmes los fundamentos con que fue creada la iglesia por nuestro Señor Jesucristo, es cada vez más difícil. En tal sentido, urge conocer cuáles son los pilares que sirven de base a las iglesias saludables. Mira lo que  sigue.

PILARES DE UNA IGLESIA SALUDABLE

Un pilar refiere a un elemento arquitectónico fuerte que sirve de soporte, es al rígido que transmite seguridad. Así como los seres humanos tenemos “signos vitales” que muestran cómo se encuentra nuestro cuerpo en su interior.

Este elemento también hace referencia a las congregaciones, es decir, a los signos que señalan inequívocamente su condición interna. En tal sentido el adjetivo saludable se refiere a esos pilares que evidencian el nivel espiritual y de salud de las iglesias. 

Se consideran cuatro pilares que norman toda la vida de cada iglesia saludable. Estos pilares resumen todo el quehacer de la iglesia y la falta de alguno de ellos cuestiona la salud de la iglesia. De ahí que, se abordan aquí de manera puntual estos pilares:  

  1. LAS IGLESIAS SALUDABLES SABEN LO QUE SON

Uno de los problemas más urgentes de la iglesia en el siglo XXI es la falta de identidad. A pesar del gran esfuerzo de la religión, hoy en pleno siglo XXI, vemos a una sociedad que no se conoce a sí misma ni tampoco a Dios. 

El sitial que ocupa el cristianismo en cuanto al porcentaje de población mundial y en relación con las demás religiones es halagador. Se estima que el cristianismo está en un sólido primer lugar comparado con las demás religiones.

Según el Orden Mundial (2019). El cristianismo exhibe un respetable 33% de la población mundial. Este porcentaje (%) es muy importante; si vemos el 21% del islam; 14% del hinduismo; 6% del budismo; y el 0,22% del judaísmo.

Al hacer un análisis profundo sobre estas estadísticas, nos damos cuenta que el porcentaje de verdaderos cristianos no es tal. Los cristianos que entienden correctamente La Biblia y la ponen en práctica no son muchos. 

Esto refleja la falta de identidad del cristianismo. Hoy no es sorprendente que muchos cristianos no conozcan medianamente el personaje de Cristo. Muchos menos las doctrinas fundamentales Las Sagradas Escrituras. De modo que esto también se convierte en una dificultad, incluso para las iglesias saludables.

Esas lagunas espirituales escritural hacen que el creyente divague por varias iglesias y en luego no cause ningún impacto en la gente. Esta es la razón por la que urge desarrollar iglesias saludables, pues ellas saben lo que son.

  1. LAS IGLESIAS SALUDABLES SABEN LO QUE TIENEN QUE HACER

El adjetivo saludable está dado a iglesias que saben lo que tienen que hacer. Tienen bien definido su rol en el lugar donde están ubicadas. Este aspecto constituye un pilar en las iglesias saludables. 

Para ser exitoso en cualquier área de la vida se necesita estar enfocado. Para estar enfocado se necesita saber cuál es la misión, la visión, los objetivos y la razón de ser de la iglesia o cualquier institución. Esto es válido también para personas individuales que emprenden una tarea.

En una empresa exitosa, lo mismo que en la iglesia saludable, y con un buen sistema organizativo tienen un lugar visible: su misión, su visión, sus objetivos y sus valores. ¿Por qué? 

Porque es de vital importancia que los empleados los conozcan, ya que les dan dirección, les guían y permiten que todos trabajen enfocados. Este enfoque permite lograr hacer realidad el cumplimiento de la razón de ser de la empresa. 

Todos los trabajadores de la empresa deben entender claramente estos aspectos. De lo contrario, el éxito de la empresa se ve muy cuestionado. Como dice el dicho “el que no sabe para dónde va, puede tomar cualquier camino” y más, “el que no sabe a dónde va, ya llegó”.

  1. UNA IGLESIA SALUDABLE CREA CULTURA DE INTIMIDAD CON DIOS

Uno de los baluartes más importantes que se deben tomar en cuenta en el desarrollo de una iglesia saludable es la intimidad con Dios. Cultivar una cultura de intimidad con Dios es algo que debe iniciar con el establecimiento mismo de la iglesia. 

Todo cristiano, ya sea líder o miembro activo de una comunidad cristiana, debe tener claro y entender a la perfección la importancia de la relación íntima con Dios. 

El concepto de intimidad hace referencia a un vínculo, una relación o nexo directo de amistad muy estrecha y de una relación de gran confianza que abarca los aspectos relacionados con lo interior o profundo de un individuo.

De modo que la intimidad puede comprender, no sólo la relación estrecha con Dios, sino también, la vida familiar, afecto, sentimiento y vínculo de amistad con otras personas. 

La intimidad con Dios es la base fundamental de un buen liderazgo, por lo que llevar a cabo pasos prácticos y específicos para profundizar ese tipo de relación es muy saludable. En el siglo XXI, más que nunca, es urgente propiciar una cultura de intimidad. 

En la actualidad estamos frente a una sociedad muy mediática, rápida y microhondizada. Dicha sociedad es un tanto medalaganaria, con frecuencia muy huidiza y apática a los compromisos. 

La intimidad con Dios es uno de los mayores tesoros que tiene un cristiano. Esta esfera, según Maite Nicuesa (2014), representa el espacio de privacidad personal que cada ser humano tiene con su creador, que debe buscar y proteger sin importar el costo. 

Existe una necesidad en el ser humano que es propio e intransferible de relacionarse estrechamente con Dios. Debe ser una confianza tal que ningún espacio de nuestra vida quede fuera. 

En la profundidad de cada cristiano hay un lugar de encuentro, un castillo donde el creyente y Dios pueden comunicarse. Para algunos creyentes el castillo está lleno, para otro vacío. 

  1. ESTRUCTURAS DE LAS IGLESIAS SALUDABLES

El cuarto pilar de la iglesia saludable lo constituye la forma en que están estructuradas. Es necesario contar con algún tipo de estructura, es decir, una definición de las relaciones que existen entre las personas y una designación de roles. 

Una iglesia saludable es una organización compuesta por personas capaces, motivadas, que saben lo que la organización está tratando de lograr, tiene amplia posibilidad de éxito en la prédica de La Palabra de Dios.

La estructura es la manera en que describimos las relaciones. Desafortunadamente, tales descripciones pocas veces encierran todos los distintos aspectos que constituyen una organización. 

Con frecuencia se descuidan aspectos tales como: la responsabilidad de cada persona y la autoridad dada a distintos individuos. Por otro lado, la relación entre las diversas tareas, las relaciones entre los individuos y las líneas de comunicación necesarias para llevar a cabo la tarea. 

Debemos considerar la organización como un “Entorno Facilitador”. Este entorno es impactado por la historia, el compromiso, la estructura y objetivos de la organización. Esto nos ayudará a descubrir una nueva manera de pensar acerca de las organizaciones. 

Necesitamos verlas como reflejos de una necesidad, cuyas dimensiones cambian con el tiempo. En todo caso, la estructura de una iglesia saludable debe de ser ágil y sin mucha burocracia que entorpezcan el trabajo.

¿CÓMO RE-ENFOCAR LA IGLESIA SALUDABLE EN LA SOCIEDAD DE HOY?

Al analizar la estructura y cómo piensa la sociedad del siglo XXI, es inminente que el cristianismo tiene que hacer ajustes. Les comparto a continuación siete aspectos que apunta Raul Berzosa, (2008), sobre este tema: 

  • Desde lo cultural, enfocar el evangelismo desde el punto de vista del ser y no del hacer, el tener y poder.
  • Desde lo existencial, personal y colectivo, la iglesia de hoy tiene que hacer un cuestionamiento a la forma de vida superficial y dispersa, individual, insolidaria y narcisista, para promocionar un mundo más equitativo y volver a lo genuino y auténtico.
  • Desde lo espiritual, centralizar el evangelismo en la obra de Cristo en la cruz y su consecuencia para el ser humano, la identidad espiritual y los valores morales.
  • Desde lo Teológico, dar la primacía al Dios y la necesidad de ser buscado, escuchado, celebrado, amado y alabado por lo que él es en sí mismo. 
  • Desde lo comunitario, favorecer la vida fraternal, motivar los encuentros familiares para compartir, los clubes sociales y los intercambios grupales, atacando el individualismo y la falta de compromiso.
  • Desde lo eclesial, propiciar mayor sentido de corresponsabilidad y comunión, desarrollar un mayor nivel de compromiso, mayor vida de comunión, levantar el testimonio hacia los de afuera, unir esfuerzos para las misiones y propiciar una mayor integridad en el cuerpo de cristo.
  • Desde lo específico cristiano, vivir la consagración cristiana, siendo más que haciendo y descubriendo la propia vocación. Priorizar y canalizar correctamente el servicio a los demás antes que el liderazgo sobre los demás. 

Potencializar y enfocar bíblicamente el rol de la mujer, sin las desviaciones de los diferentes movimientos feministas que han salido en las últimas décadas. 

El contexto que nos ha tocado ejercer el cristianismo demanda una atención especial al desarrollo de iglesias saludables. Es necesario que la iglesia responda de manera satisfactoria la demanda de la sociedad del siglo XXI. 

Mantener firmes los principios que enarbola la fe cristiana es una gran tarea hoy, sin embargo, tenemos pilares que nos sostendrán y que nos guiarán en el trayecto. 

Se advierte la necesidad de hacer ajustes en el ejercicio del cristianismo para dar respuestas más contundentes a las comprometedoras exigencias de la sociedad del siglo XXI.


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