pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8

Este versículo es el fundamento principal de toda la visión misionera que el Señor nos ha llamado a desarrollar. Es un versículo clave de la Palabra de Dios, salido de la boca del mismo Señor, que describe que debería suceder con sus seguidores a partir de su ascensión a los cielos.

I. Recibirán Poder

Las misiones comienzan con el poder del Espíritu Santo (E. S.), que puede ser considerado como el jefe de las misiones pues es quien dirige, motiva, impulsa y lleva a la iglesia a cumplir su tarea misionera. Algunas gentes e iglesias dicen que tienen el poder del Espíritu Santo, pero carecen de visión misionera; esto es imposible.

Si se tuviera el poder del E. S. Automáticamente se tendría visión misionera. Otros quieren hacer la obra misionera sin el poder del E. S.; el resultado es un fracaso total. Es imposible realizar la obra misionera sin el poder del E. S. Y es imposible que haya poder del E. S. Sin visión mundial.

II. Para que hablen de mi (me seréis testigos…)

El fruto de una vida llena del E. S. Es el testimonio. El creyente que se apropia del poder del E. S. Mediante la fe, se siente motivado a hablar de Jesucristo a los demás, y lo hace de forma natural. Además del poder para testificar, el creyente producirá el fruto del E. S. Reflejado en actitudes y obras. Su vida será un estímulo para que otros sigan a Jesús.

III. Por todas partes

En Hechos 1:8 Jesús nos habla de cuatro lugares donde debemos ser testigos: en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos del mundo. En Jerusalén Es la ciudad donde estaban los discípulos cuando recibieron la orden. Fue el escenario de los principales acontecimientos del cristianismo.

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Allí Jesús realizó gran parte de su ministerio, murió y resucitó y dio la Gran Comisión a sus discípulos. Nuestra Jerusalén es la ciudad donde vivimos, donde nos reunimos como iglesia y recibimos las bendiciones de Dios.

Por lo tanto debemos ser testigos en nuestra ciudad: en el trabajo, en la escuela, en o con nuestros vecinos, en la calle; hablando de Cristo, dando algún folleto, invitando a las personas a ir a la iglesia, etc.

En Judea Era la provincia que tenía a Jerusalén por capital. Cuando Cristo dice que debemos ser testigos en toda Judea, nos indica que debemos evangelizar en nuestro estado.

En Samaria era una región algo más distante y con una población heterogénea. Nuestra Samaria es nuestro país. Por lo tanto, debemos ser testigos de lo que Cristo hizo y está haciendo por todo nuestro país.

Hasta lo último de la tierra Jesús quiere que seamos testigos en todas las naciones de la tierra. La voluntad de Dios es establecer su reino en todas las tribus, pueblos, lenguas y naciones (Ap. 5:9). Por lo tanto, debemos recordar esta visión, pues somos instrumentos de Dios para esta tarea.

Palabras finales

Algunos piensan que la iglesia debe alcanzar solamente a su colonia con el mensaje del evangelio. Pero ¡Cuánto necesitamos ampliar la visión! ¡Cuánto necesitamos que la mano de Dios abra nuestros ojos, para ver la tarea que está delante de nosotros! La voluntad de Dios es que la iglesia sea testigo de Cristo al mismo tiempo en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.

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Algunos piensan quedarse en su ciudad para después evangelizar en el resto del mundo. Eso es desobedecer una orden que Cristo nos dio. ¡Debemos evangelizar en cuatro lugares a la vez! Debemos ser testigos en nuestro sector, nuestra ciudad, nuestro país y en todo el mundo al mismo tiempo.

Este es el llamado de Dios para cada uno de nosotros. Nuestra misión debe ser el mundo. Debemos hacer todo lo posible para que el mundo oiga el mensaje de las buenas noticias de parte de Dios.

¿Cuál es tu parte?

7 respuestas

  1. Amen,Dios quiere que el evanjelio sea esparcido por todas partes del mundo gracias a Dios por nuestra misionera Margarita Gomera que a esta cumpliendo con ese llamado de Dios de esparcir el Evangelio

  2. La misión empieza en el corazón el misionero tiene que tener sentir de trabajar para la obra de Dios, buscar su poder, poner en práctica sus enseñanzas, tener un buen testimonio y predicar el evangelio a toda criatura asta los confines de la tierra

  3. Tenemos que estar en comunión con Dios para que derrame su poder en nosotros y esparcir su palabra en todos los confines de la tierra

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