La fe está entrecruzada a lo que no se puede ver, trae lo invisible a lo visible, actúa en el presente. 

“La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver.” (Hebreos 11:1).

Ella nos abre puertas, nos da confianza y poder para lograr grandes conquistas.

¿Cómo lograr la fe inquebrantable?

En su visión, el profeta Ezequías se comió el mensaje de Dios y pudo darse cuenta que no solo era bueno, sino que también era delicioso y dulce como la miel. La palabra de Dios endulza nuestra vida, la fortalece y da sabiduría. 

“La voz me dijo: «Hijo de hombre, come lo que te doy, ¡cómete este rollo! Luego ve y transmite el mensaje a los israelitas». Así que abrí la boca y él me dio a comer el rollo. «Llénate el estómago con esto», me dijo. Al comerlo, sentí un sabor tan dulce como la miel.” (Ezequiel 3:1-3).

Dios nos hace fuertes como la roca cuando sus promesas son el fundamento que nos sostiene, la voluntad de Dios es que seamos inquebrantables.

¿Qué significa ser como diamante?                        C:\Users\manuel bachelot\Downloads\WhatsApp Image 2021-06-29 at 1.18.38 PM.jpeg

En la mineralogía el diamante significa invencible e inalterable. Se origina del calor, la presión y procesos de billones de años. Es una piedra preciosa conformada por carbono puro cristalizado, que es el más duro y brillante de todos los metales y se forma en condiciones de temperaturas muy altas. 

Debido a lo exclusivo que son los diamantes, estas piedras siempre han sido relacionadas con la voluntad de triunfar en la vida, la perfección y la fe. En cuanto a la vida espiritual, se requiere de un tiempo necesario, la verdad de Dios como alimento para el alma, formación y resistencia aún en los más grandes desafíos.

¿Con qué propósito debo lograr la fe inquebrantable? 

En Ezequiel 3:9 el Señor le revela a Ezequiel con qué clase de gente tendría que lidiar, por lo tanto, qué frente de piedra debería de tener, no cualquier piedra, sino como diamante, la piedra más preciosa y la frente más fuerte que la de sus enemigos. 

Recordando lo que dice Ezequiel 3:8-9

Sin embargo, mira, te he hecho tan obstinado y duro de corazón como ellos. ¡Endurecí tu frente tanto como la roca más dura! Por lo tanto, no les tengas miedo ni te asustes con sus miradas furiosas, por muy rebeldes que sean».”

La frente de diamante guarda la mente y el corazón del dolor, las palabras hirientes, el desprecio y ayuda a mantener el gozo, la paz y la alegría. 

¡Hay un consejo de Dios para ti!

Hoy Dios, a través de su Santo Espíritu pone en ti la fuerza de un diamante, ofrece protección para tu mente y corazón. ¡Sé cómo diamante!, con resistencia y fe inquebrantable, que brilla; no permitas que nadie te opaque, Dios te ha puesto en esa posición.

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