División familiar- causas de divorcio

Causas de divorcio: los siete pecados que llevan a una crisis matrimonial

En el año 2011 salió a la luz un estudio cuyos resultados alarmaron a la población cristiana de Estados Unidos y el mundo. Un profesor de una prestigiosa universidad llegó a la conclusión de que el 60% de los creyentes en Jesucristo se han divorciado. Las causas de divorcio son diversas.

El autor del estudio es el doctor Bradley Wright, sociólogo de la Universidad de Connecticut. Su investigación titulada Los cristianos son hipócritas llenos de odio… y otras mentiras que le han dicho, ha sido una de las más citadas a lo largo de la última década, cuando de la relación marital se trata.

Los siete pecados que se constituyen en las causas de divorcio

En las siguientes líneas, exploremos los siete pecados que están llevando a los matrimonios cristianos a su disolución. Citaremos otras investigaciones que apoyen las tesis pronunciadas, y abordaremos, desde una perspectiva bíblica, en cada pecado mencionado, lo que el Espíritu Santo nos ministre como forma de evitar que las cada una de estas causas de divorcio toque a nuestra puerta.

1-DESOBEDIENCIA al plan de Dios de crecer y formar una familia juntos (Génesis 1:27)

En la actualidad existen dos modas al momento de asumir un compromiso matrimonial que están condenando la relación aún antes de consumarse: la inseguridad de permanencia en el tiempo, y la falta de acuerdo sobre el tener hijos, o la cantidad de hijos.

Con respecto a la primera cuestión, he escuchado a decenas de parejas, donde generalmente, la novia se muestra insegura con relación a que ese futuro matrimonio sea permanente. Incluso, hasta hacen planes alternos por si llega el ya anunciado divorcio.

Según reseña Diario Libre, La última Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar), del 2018, da cuenta de que dos de cada cinco hogares tiene a una mujer como jefa de casa. Este dato hace referencia, específicamente, a las mujeres que crían a sus hijos solas, sin la compañía del padre de los niños, o de un esposo.

Otro caso es cuando la mujer se niega a tener hijos, y el hombre se lo consciente sin más. Por supuesto que, en la mayoría de estos casos, hablamos de parejas no cristianas. Ambos casos son promovidos por la sociedad de hoy como un tipo de matrimonio “normal”. Y, sin embargo, son parejas que desobedecen el plan de Dios de que el matrimonio sea para siempre y que, juntos, formen una familia como Dios manda.

Entender lo que Dios demanda de nosotros y nuestro papel en el diseño original de Dios, elimina, de plano esta causa de divorcio. Y, a la larga, ayuda a evitar las causas de división familiar.

2 – ADULTERIO al pacto matrimonial: una de las causas de divorcio más comunes

Este pecado de adulterio ocurre cuando se da entrada a una (o varias personas) mediante los pecados de la carne. En la actualidad, la palabra adulterio se relaciona, casi exclusivamente, a la relación sexual fuera del matrimonio. Sin embargo, el significado real de esta palabra tiene que ver con los términos adulterado/adulteración, que se refieren a la acción y efecto de adulterar. Es decir, a cosas cuyo origen han sido alteradas.

Es decir, aunque las relaciones sexuales -o el intento de hacerlo- con terceras personas es un pecado sumamente grave, el adulterio se da a través de cualquier cosa o persona con la capacidad de romper los lazos matrimoniales -y su consiguiente pacto- a través de chismes, provocaciones o contiendas. 

La tendencia es a que sea una parte del matrimonio, la esposa o el esposo, quienes den entrada a esa tercera persona, sin el consentimiento, de la otra parte. En ese sentido, podemos intuir que la serpiente adulteró la relación matrimonial que Dios había instituido.

Pero vamos a aplatanar un poco el término, el adulterio como expresión de infidelidad marital es algo sorprendentemente común en nuestros días. Es una de las causas de divorcio más recurrentes. Para muestra, veamos las estadísticas de Divorce Magazine, quienes reseñan que alrededor de la mitad de las parejas son practicantes de adulterio. Específicamente, 45-50 porciento de mujeres y un 55-60 por ciento de hombres.

La buena noticia, si se le puede llamar de ese modo, es que, la misma fuente, reseña que el 70% permanece en pareja cuando descubre que su cónyuge le es infiel.

No cometerás adulterio es el séptimo mandamiento (Éxodo 20:14). Y la Biblia es muy tajante con este tema. Por ejemplo, Jesús aclara que con solo ver y desear a una mujer que no es la suya, ya adulteró en su corazón (Mateo 5:27-28). Mientras que, el sabio Salomón recomienda alejarse de la mujer de tu prójimo y no codiciar su belleza (Proverbios 6:23-24).

3 – MENTIR para no dejar al descubierto otros pecados

La mentira es un recurso muy utilizado para intentar no dejar expuestos pecados como el adulterio y la desobediencia. Hay un dicho muy certero y popular: ¡una mentira se tapa con otra mentira! Y así, la cadena de mentiras podría no tener fin, hasta el punto en que el mentiroso es expuesto. Justo lo que ocurrió con la serpiente ante Jehová.

Lo curioso es que la mayoría se escuda en la excusa de no querer herir los sentimientos de a quien convierten en víctima de su mentira. Sin reconocer que la mentira es como un remolino que cuando estalla, se convierte en una causa de divorcio directa.  Así lo testifica el 84% de los participantes del estudio sobre las causas de la mentira que encargó el Museo de Ciencia de Londres, citado por la BBC.

No mentirás es uno de los 10 mandamientos escritos por la mano de Jehová Dios. Pero la mentira va en contra de la voluntad de Dios desde los tiempos en que un solo matrimonio poblaba la tierra. La serpiente, Satanás el Diablo, es padre de mentira.

Es el deber de cada miembro del matrimonio no dejarlo entrar en la vida familiar. Recordando siempre que Satanás el Diablo es padre de mentira (Juan 8:44). Por lo tanto, conoce las mejores estrategias para envolver a un miembro del matrimonio para hacerlos caer a ambos en el abismo de una caterva de pecados.

4 – La esposa pasa de ser ayuda idónea a ser la DIFICULTAD VOLUNTARIA inesperada

La mujer fue sacada de una costilla del hombre, de su propia carne. Una simbología que da significado al hecho de que marido y mujer, los dos, son una sola carne (Mateo 19:4-6). Por lo tanto, la mujer está llamada a ser la ayuda idónea del hombre. El punto de apoyo perfecto. Su confidente y su mejor amiga. No debe tener proyectos que constituyan una causa de separación de la unidad matrimonial. Si no que debe caminar junto al hombre y hacerlo sentir como la cabeza de la casa.

Lo que se estila en la sociedad de hoy es justo lo contrario. Las parejas están juntos, pero no revueltos. Viven bajo un mismo techo, pero son dos proyectos independientes. Esto, amiga lectora, esto es pecado. El matrimonio es un proyecto que funciona en unión, bajo el paraguas y el abrigo del Plan Maestro del Señor.

Reconocerse como ayuda idónea del hombre, del proyecto que trazaron en común, evita que esta nimiedad pueda ser una de las causas de divorcio.

5 – La esposa COMPITE POR EL SACERDOCIO del hombre: una de las causas de divorcio que puede llevar a la quiebra familiar

En un tiempo en el que a las mujeres se les dice que ellas son las constructoras de su propio destino. Tiempos en el que las feministas han arraigado la idea, en los mismos tuétanos de la sociedad, de que las mujeres son superiores a los hombres, porque son ellas las que dan a luz a los hijos, y, supuestamente, tienen una mayor capacidad de razonamiento, es difícil encaminar el matrimonio por los principios bíblicos, incluyendo a las uniones entre cristianos.

Un claro ejemplo del derrotero hacia dónde se encamina la sociedad es el hecho de que Sudáfrica, por ejemplo, considere que una mujer tenga varios maridos. Pero ese país no es único en la práctica de esos extremos. Es solo un ejemplo. El caso es que la lucha de poder puede hacer creer al hombre que se casó con otro hombre, al menos en cuanto al carácter, lo que constituye directamente una de las causas de divorcio.

El hombre es cabeza de casa, no lo digo yo, mi pastor o el obispo de mi iglesia. Lo dice la Biblia, el manual de vida que nos dejó el Señor. Consulta a Efesios 5:22-24. El mismo Pablo habla de un principio de jerarquía. En su carta a los creyentes de Corintos, específicamente en 1 Corintios 11:3, Pablo específica que “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de una mujer…”

De modo que, puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que todo intento de la mujer por robar el sacerdocio a su marido es una violación directa al mandato de Dios. Toda lucha de poder entre los esposos queda invalidada por la Biblia. Es una lucha inútil. Nadie ganará. Si tienen dudas sobre quién es el jefe del hogar, consulten los versículos que coloqué en esta sección. Discútanlo como pareja pidan instrucción al Espíritu Santo.

6 – El hombre rompe su compromiso de tratar a la esposa cuál vaso frágil y hace del ABUSO DE AUTORIDAD y de su fuerza física el pan de cada día

El hombre es cabeza de su mujer, el sacerdote de su casa, el líder que guía a toda su familia hacia la Salvación y el representante de la familia ante Cristo. Pero no es un jefe mandón, un amo esclavizador ni un rey déspota que convierte en súbditos a cada miembro de su familia.

Aunque las estadísticas ya muestran un número significativo de mujeres que abusan de los hombres, estos últimos siguen siendo la mayoría de los que abusan de las féminas. Y las estadísticas son altamentente dispares: una de cada cinco mujeres es abusada por sus maridos, frente a uno de cada 71 hombres. Hablamos de un 20% de mujeres frente a un 1.5% de hombres. La conclusión es que sí, lastimosamente, los hombres son los que abusan de las mujeres.

El marido debe tratar a su esposa cual vaso frágil (1 Pedro 3:7). Este verso recoge de un todo la naturaleza sublime y físicamente más débil de las mujeres. Tratar a la mujer cual vaso frágil es entender que nuestra esposa es un ser delicado, sublime, especial, y a veces, impaciente. Nosotros, los maridos, debemos ser comprensivos con ellas. El diálogo y el amor puede mucho más que la violencia física y verbal.

7 – DEJADEZ ESPIRITUAL que se constituye en la causa de los seis pecados anteriores

La dejadez espiritual es como una bola de nieve: puede llegar un punto en que esta causa del divorcio parezca incontrolable. Una cuestión más subliminal, pero de lejos la más importante, es la pureza espiritual de la pareja. Así como las pantallas no pueden sustituir al abrazo fraterno de la pareja, la individualidad no debe primar en el tiempo devocional del matrimonio.

Es común que uno de los sea mucho más docto en la Palabra. Incluso, he presenciado iglesias donde la pastora es la voz principal de la congregación, porque el hombre no se ha enfocado en estudio e instrucción de la Palabra. El esposo sigue siendo el pastor, pero solo representa una figura pastoral, en la práctica, no es el líder que guía a la iglesia hacia el propósito de Dios. Recuerda hermano pastor, tu esposa es tu ayuda idónea, pero no tu sustituta. El sacerdocio sigue siendo tuyo.

Volviendo al caso de la dejadez espiritual como uno de los pecados que engendran pecados originarios de divorcio, el Señor habla claramente sobre lo que hará con los tibios: “los vomitará de su boca” (Apocalipsis 3:15-16). Pero también recordemos que el matrimonio no son dos personas, sino una. Puesto que son una sola carne (Marcos 10:8), si uno de los dos está tibio, debe ser motivado por su pareja a fortalecer su coraza espiritual.

Causas de divorcio: lo que dice Dios sobre el matrimonio y el divorcio

El concilio de iglesias Asamblea de Dios publicó un artículo muy bueno que hace referencia a la naturaleza del matrimonio donde sostiene que el matrimonio es “La manera en que Dios creó a los seres humanos para que vivieran en la tierra. La forma en que los unió indican que su intención fue que el hombre y la mujer vivieran el uno para el otro (Génesis 2:22-24). Su relación debía ser social y física. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18)”

El divorcio, por su parte, es una de las cosas que Dios aborrece (Malaquías 2:14-16). Y los pecados que causan el divorcio están al mismo nivel que la homosexualidad, la altivez, el asesinato, la siembra de discordia, el servir de testigo falso, etcétera (Proverbios 6:16-19).

Una buena noticia sobre el divorcio entre los cristianos

A pesar de tantas estadísticas sombrías, hay una luz de esperanza al final del túnel. El estudio que citamos al principio tiene una buena noticia para la comunidad cristiana: mientras más involucrados en la fe está el matrimonio, existen menos probabilidades de divorcio.

Así es. Y aquí, de nuevo, no hablamos de percepción. 

El estudio del Dr. Wright nos brinda un necesario alivio. Si bien la tasa de divorcios entre creyentes es exponencialmente alta (60%), hablamos de personas que se identifican como cristianos, pero que rara vez asisten al templo. Los que sí asisten al templo con frecuencia tienen una tasa de divorcio mucho menor (38%).

Entendemos que, aun así, la tasa de divorcio es muy alta. Sin embargo, esa cifra apoya la tesis altamente propagada en las iglesias: “el templo es como una sala de emergencias donde las personas acuden con alguna enfermedad espiritual, se someten al tratamiento, y son sanadas. Pero a veces el tratamiento tarda tiempo”.

Causas de divorcio: recapitulando los siete pecados que llevan a la crisis matrimonial

Ya que los vimos en detalle, vamos a listar los siete pecados que llevan a la crisis matrimonial:

  1. DESOBEDIENCIA al plan de Dios de crecer y formar una familia juntos
  2. ADULTERIO al pacto matrimonial
  3. MENTIR para no dejar al descubierto otros pecados
  4. La esposa como PIEDRA DE TROPIEZO de su marido
  5. La esposa COMPITE POR EL SACERDOCIO del marido
  6. ABUSO DE AUTORIDAD y de fuerza física del hombre
  7. DEJADEZ ESPIRITUAL como originaria de otros pecados

Entonces, si descubres que tu esposa o esposo ha cometido alguno de estos siete pecados, el divorcio no debe ser la primera opción. Si bien Romanos capítulo siete sostiene que una persona que adultera el matrimonio deja de estar sujeta a él, el divorcio no debe ser una decisión automática.

Ora, busca ayuda de tus pastores, o del ministerio de parejas o familia de tu iglesia. Espera el tiempo de Dios. Llegado el momento, el Creador te dirá que hacer. ¡Dios tiene formas maravillosas de restaurar a las personas… y a los matrimonios!

¡Dios bendiga tu matrimonio y ponga todas las circunstancias para que siempre sea una unión feliz!

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