Guía de oración

Alguien pagó tu deuda: ¿Qué estás dispuesto a hacer por los demás?

Las deudas no solo hacen referencia a problemas financieros. Los compromisos morales, de índole personal, o laborales, también son deudas. Las deudas traen muchas preocupaciones y suelen robar la paz a quienes no tienen los medios para saldarlas.

Alguién pagó tu deuda: una hermosa anécdota explicativa

Hace un tiempo, estuve en una clínica de mi ciudad visitando a un hermano que tenía necesidad de la Palabra. Recuerdo que era un día muy lluvioso. Me vi en la necesidad de comprar algo en la farmacia del centro hospitalario. Mientras esperaba mi turno, fui testigo ocular de un hermoso gesto que tuvo un caballero con una anciana pobre y enferma.

La mujer, cuyo nombre es Verónica, llegó con una receta en sus manos, que lucía arrugada, sucia y maltratada. Verónica entrego la receta a la farmacéutica, junto a su cédula. Luego de un rato, la joven con mucha amabilidad le dijo a la señora Verónica: “podré despachar las medicinas, pero debe pagar un excedente de más de 2,000 pesos”.

El solo hecho de escuchar la cantidad de dinero que tenía que pagar, generó en Verónica un visible estado de estupefacción. Se puso nerviosa, bajó la cabeza y se le notaba algo preocupa. Amigo lector, puede que 2,000 pesos no sea una gran cantidad de dinero para usted, pero para Verónica significaban todo en ese momento.

“¿Tiene el dinero para pagar la diferencia?” Pregunto la joven farmacéutica. La anciana Verónica movió su cabeza lentamente, en señal de negación. De inmediato, le explicó a la joven que la cantidad que tenía no le alcanzaba. Apenas tenía dinero suficiente para pagar el autobús de regreso a casa.

Justo detrás de ella, en la fila, se encontraba un elegante caballero que observaba atentamente. Tenía unos 57 años. El caballero al ver la situación de la señora dio un paso adelante, y dijo: “yo pagaré por ella, entregue todas las medicinas por favor”.

El caballero pagó la factura y continuó hacia el consultorio para acudir a la cita con su médico. Se fue sin más. No pidió nada a cambio. Esto me hizo pensar en el sacrificio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien pagó nuestras deudas en cruz.

¿Por qué afirmamos que Dios pagó nuestras deudas?

Ahora, veamos las formas como Dios mostró su amor por nosotros, enviando a su hijo unigénito a pagar nuestras deudas en la cruz del calvario.

A. Dios envió a su hijo por amor

La biblia dice en San Juan 3:16 “porque de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna”.

1) Se hizo maldición por tu causa. La Biblia dice maldito todo aquel colgado en un madero. Él no tenía pecados, pero pago por los tuyos y los míos.

 2) El pagó tus deudas. Decidió morir para darnos vida eterna.

 3) De tal manera. Su amor es inmensurable en San Juan 3:16 dice «porque de tal manera amo Dios al mundo». Significa que es un amor tan grande que no se podía expresar con palabras simples.

El amor de Jesucristo es tan inmenso que no importó el tamaño de tu deuda. Jesús pagó por ti. El amor ágape mostrado por Jesús no tiene fin, es inmensurable. No existen palabras para describirlo. ¡Es un amor muy grande!

¿Qué serías capaz de hacer por tu prójimo? ¿Darías tu vida? ¿O la de un ser querido por causa de las personas rebeldes de este mundo? Seguro que tu respuesta sería «NO», pero el padre en su sola potestad envió a su hijo unigénito por amor a tí y a mí.

B. El Pecado Separó a la humanidad de Dios.

1. Adán y Eva murieron espiritualmente cuando se rebelaron contra la Palabra de Dios (Gen. 2:16-17; 3:1-6).

2. El pecado de Adán y Eva afectó al mundo entero. Nosotros vivimos en un mundo caído. La humanidad está separada de Dios (Rom. 5:12).

3. Todos son culpables de pecado y están en peligro del Juicio de Dios (Romanos 3:23,19). Dios creó a la humanidad para tener comunión con Él. Pero el pecado y la rebelión nos separaron de Su Presencia. Entonces Dios decidió hacer un camino para restaurar esa relación.

C. Jesús es el único Salvador

Jesús vino a la tierra a dar su vida como sacrificio para la humanidad, de modo que pudiera traernos a Dios. (1 Corintios 15:21-22).

1. La única manera de salvarse de la muerte espiritual es estar en Cristo. Nosotros debemos confiar en Jesús para perdonar nuestros pecados y rescatarnos de nuestro estado caído.

2. Jesús murió en la cruz como sustituto para que nosotros quedásemos en libertad pagando así la deuda de nuestros pecados (2 Corintios 5:17-21).

Recuerda siempre que Dios ama a toda la humanidad. De otro modo ¿hubiera enviado a su hijo a morir por nosotros? Jesucristo ya hizo su trabajo: se sacrificó por nuestros pecados en la cruz. Ahora te toca reconocer tus pecados y recibirlo en tu corazón como tu único Señor y Salvador.

¿Quieres abrir tu corazón a Jesús?

¡Dios te bendigga!

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