Vivir para bendecir a otros o vivir para ser bendecido

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Esas ideas son justamente las que se propagan como pólvora en nuestra sociedad. Ayudar al prójimo, sin que las cámaras estén cerca, no está de moda. Tender la mano a los demás debe generar réditos personales. Todos deben saber que eres una persona que ayuda. De lo contrario, tu acción se convierte en un derrotero de dinero, tiempo y energía sin sentido. Pero, veamos lo que dice la Biblia
Anciano bendecido en Los Limones
  • Tema: Vivir para bendecir al prójimo
  • Base bíblica: Levítico 19:15-18
  • Expositor: José Gomera
Devocional Vivir para bendecir a otros en audio

Vivir para bendecir al prójimo es un mandamiento de Dios. Está contenido en el segundo mandamiento que nos dejó Cristo: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:29). Por lo tanto, vivir para bendecir a las personas que nos rodean debe ser el norte de todo cristiano.

Levítico 19:15-18

Aparta dos minutos de tu preciado tiempo para que tomes tu biblia y leas la base bíblica de este devocional junto conmigo:

«15. No harás agravio en el juicio; no absolverás al pobre, ni favorecerás al poderoso; con justicia juzgarás a tu prójimo.

16. No andarás chismeando entre tu pueblo. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová.

17. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; ciertamente amonestarás a tu prójimo, y no consentirás sobre su pecado.

18. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo; mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová».

Levítico 19:15-18

Vivir para ser bendecido o vivir para bendecir al projimo

Vivir para ser bendecido. Convertirte en el centro de atención para luego mancillar a quienes te rodean. Ganar una elección “acercando tu oído al corazón del pueblo”, para, una vez el poder, utilizar tu posición para servirte y no para servir. En fin, vivir para que te den pleitesía, para ser famoso, para tener dinero a toda costa, para ser bendecido a cualquier costo.

Esas ideas son justamente las que se propagan como pólvora en nuestra sociedad. Ayudar al prójimo, sin que las cámaras estén cerca, no está de moda. Tender la mano a los demás debe generar réditos personales. Todos deben saber que eres una persona que ayuda. De lo contrario, tu acción se convierte en un derrotero de dinero, tiempo y energía sin sentido.

Pero Dios nos exige justo lo contrario. La Biblia nos enseña, en Hechos 20:35, que hay más placer en dar que en recibir. Dicho de otro modo, hay más réditos en bendecir que en ser bendecido. Esta frase suena simple. Pero lo que nuestro Señor Jesucristo espera de nosotros, es mucho más complejo.

Jesús nos invita a ir aún más allá de la lógica humana. En Lucas 6:30, el Maestro nos conmina a dar lo que nos pide. La parte “b” de este versículo desafía aún más la lógica de este mundo. Sostiene que no reclames al que tome lo que es tuyo. “No pidas que te lo devuelva”.

¿Cómo explica Levítico 19:5-18 el mandato de vivir para bendecir al prójimo?

El pasaje de Levítico 19:15-18 tiene un trasfondo bíblico que va más allá de la administración de la justicia. No solo se trata de la exigencia que se le hace a los jueces, frente a los juzgados. Porque bendecir al prójimo también se trata del amor que expresamos hacia él.

Y si amo a mi prójimo, hago exactamente lo que el Señor me pide en este pasaje bíblico: no hacer agravio y no aborrecer y no chismear en contra de mi prójimo; amonestar a mi prójimo y no consentir su pecado; no guardar rencor y no vengarse contra mi prójimo.

Cuando uno hace todo eso, entonces está cumpliendo con lo que Dios nos pide en Levítico 19:18. Estamos amando al prójimo como a nosotros mismos. Vivir para bendecir a otros no se trata de hacer algo para que el mítico karma nos devuelva energías positivas.

No. Vivir para bendecir a otros es un mandato de Dios. Un mandato que tiene recompensas en la tierra. Y también en el cielo. Pero aun cuando no perciban ninguna recompensa aquí en la tierra. No te preocupes, sigue bendiciendo a los demás. ¡Tu recompensa, aguarda por tí en los cielos!

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