Las palabras de Job en el capítulo 12 son una respuesta a la rimbombancia del conocimiento expuesto por sus amigos Elifaz, Bildad y Zofar. Como diríamos en buen dominicano, este capítulo nos muestra que “hay mucha tela por donde cortar”. Sin embargo, vamos a centrarnos en el pasaje de Job 12:7-10.

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Devocional Job:7-12 La creación da testimonio de su Creador en audio

Job 12:7-12 integro, la creación da testimonio de su Creador

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;

A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;

8 O habla a la tierra, y ella te enseñará;

Los peces del mar te lo declararán también.

9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende

¿Que la mano de Jehová la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente,

Y el hálito de todo el género humano.

11 Ciertamente el oído distingue las palabras,

Y el paladar gusta las viandas.

12 En los ancianos está la ciencia,

Y en la larga edad la inteligencia”.

Job 12:7-12

Job 12:7-10 ¿Cómo puede la creación dar testimonio de su creador?

La creación da testimonio de su creador. Pero ¿Cómo se expresa esto? ¿Tienen entendimiento y buen juicio las aves, las plantas, los peces, las montañas y los mares? ¿No se supone que de toda la creación terrenal, solo los humanos podemos hablar?

Recordemos que la segunda definición de testimonio es la prueba que sirve para confirmar la verdad o la existencia de una cosa. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que los seres humanos no tenemos la capacidad de crear tanta belleza.

Como dice Job 12:8 “O habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también”. Si alguno duda de que todo esto fue creado por un ente supremo, supranacional y todopoderoso, solo tiene que mirar a su alrededor. O reconoce que lo hizo Dios o se hunde en el abismo de la ignorancia.

En el pasaje de Job 12:7-12, encontramos el versículo 10 “En su mano está el alma de todo viviente y el hálito de todo género humano”. Este verso es un recordatorio de lo que nos muestra Genesis 1. Luego de Poner todo en orden dentro de la esfera planetaria, creó las condiciones para que el hombre se desarrolle en la tierra. Pero también creó plantas y animales para que el hombre se alimentara.

Todo lo creado por el hombre parte de algo creado por Dios

Todo lo creado por el hombre proviene de algo creado por Dios. Hace más de 200 años, esto fue comprobado por la ciencia a través de la ampliamente conocida Ley de Conservación de la materia.

Esta ley se resume de la siguiente manera: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Fue propuesta por primera vez en 1748, por el ruso Mijail Lomonosov. Curiosamente, 37 años más tarde, en 1785, Antoine-Laurent Lavoisier propone la misma ley.

Y esto, mis hermanos, sin que haya ningún tipo de comunicación entre ambos científicos. Estoy seguro de que si no hubiera existido la imprenta para difundir dicho descubrimiento, Miles de científicos más hubieran confirmado lo mismo, de forma independiente: el hombre no puede crear materia, solo transformarla.

Todos los avances científicos, incluso, los potentes transbordadores que llevan astronautas al espacio, son loables logros humanos. Sí. Pero logros que se hicieron a partir de los elementos que Dios puso a la disposición de nosotros, su creación.

Y, como dice el versículo 12, a partir de la inteligencia que el Señor colocó en el ser humano en el momento de su creación. Como dice Hebreos 3:4 “Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es Dios”. ¡Aleluya!

De toda la creación sólo el hombre contiende con su hacedor

Toda la creación da testimonio del creador. Pero el hombre se rehúsa a hacerlo. Esto mis hermanos, además de llenarnos de estupor, es una terrible contrariedad. De toda la creación, solo a nosotros Dios nos dio la capacidad de hablar.

Aunque no digamos nada. Con nuestra sola existencia, nosotros también damos testimonio de la creación. Pero Dios nos puso una lengua y la capacidad de articular palabras, para que expresemos nuestro testimonio a través de nuestra boca.

Como dice Isaías 45:9 

¡Ay del que contiende con su Hacedor!

¡Ay del que no es más que un tiesto

entre los tiestos de la tierra!

¿Acaso el barro le reclama al alfarero:

«¡Fíjate en lo que haces!

¡Tu vasija no tiene agarraderas!»?

El pasaje de Job 12:7-12 es una respuesta sesuda de un hombre entendido a tres hombres pretenciosos. No importa cuánto conocimiento teológico tengas, si no das testimonio de Dios, así como la naturaleza lo hace, contiendes con tu Creador.

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