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¿Será cierto que Dios nos libra de todo mal? Salmos 34:1-10

Job 12:7-12 La creación da testimonio de su Creador de que Dios nos libra
Todos los cristianos tenemos la confianza de que Dios nos libra de todo mal. La confianza en su cobertura es una de las bases de nuestra fe.
  • Tema: Dios nos libra
  • Cita bíblica: Salmos 34: 1-10
  • Expositor: José Gomera
Escucha el Devocional «Dios nos libra, Salmos 34:1-10» en audio.

Dios nos libra siempre. Cientos de millones de personas confesamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador. Pero Él está ahí para todos nosotros. Recuerda que una de las facultades de Jehová es su omnipresencia. Otra su omnisciencia. Está en todas partes y lo sabe todo.

Dios nos libra, Salmos 43:1-10

A continuación, la cita bíblica del devocional de hoy:

1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo;

Su alabanza estará de continuo en mi boca.

2 En Jehová se gloriará mi alma;

Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

3 Engrandeced a Jehová conmigo,

Y exaltemos a una su nombre.

4 Busqué a Jehová, y él me oyó,

Y me libró de todos mis temores.

5 Los que miraron a él fueron alumbrados,

Y sus rostros no fueron avergonzados.

6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,

Y lo libró de todas sus angustias.

7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,

Y los defiende.

8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen.

10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;

Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”.

David: un guerrero que sabía que Dios nos libra de toda maldad

El autor del Salmo 34 fue un guerrero de toda la vida. Primero luchó contra leones y otras bestias para proteger a las ovejas de su padre. Luego pasó largos años huyendo de un malvado rey que quería su cabeza. Pero ya siendo rey, pasó 40 años luchando contra los enemigos de Israel. Años, en los que además, ensanchó a sangre y espada el reino que le fue entregado. Luchó, incluso, contra su propio hijo.

Y las ganó todas. Nada ni nadie lo derrotó. ¿La clave? Su corazón nunca se apartó de Jehová, ponía sus cargas en el Creador y en sus labios no faltaron cánticos de adoración. Cuando leemos el Salmo 34, nos damos cuenta de que quien lo escribió buscaba la protección divina con fervor.

De hecho, ante la inclemencia de sus enemigos y el temor de sus acólitos, nos podemos imaginar como David vencía sus propios miedos con una expresión cortante, tajante y que refleja un alto nivel de fe de quien la pronuncia: Dios nos libra.

¿Por qué debemos buscar la protección divina?

¿Por qué debemos buscar la protección divina? ¿No se supone que una vez lo recibimos como nuestro Señor y Salvador ya somos merecedores de Su guarda? ¿No es Dios omnisciente? ¿No ve Él como mis transgresores se burlan de mí y tienen éxito en muchos de sus ataques hacia mí, su hijo?

Recordemos que nuestra relación con Dios es horizontal: Él nos habla, pero también nos escucha. Somos sus hijos, pero no somos hijos mudos. Dios nos dió la capacidad de articular palabras para comunicarnos entre nosotros mismos y para comunicarnos con Él. Dios nos ama y nos protege, pero él quiere que acudamos a Él.

Pero ¿Por qué? Porque así lo estableció el mismo Dios. Así es como funcionan las cosas. Jehová quiere ver nuestro nivel de fe en Él, en medio de las pruebas. Dios nos libra de todos nuestros enemigos, de todos nuestros males, de todas nuestras angustias y de nuestros angustiadores. 

Pero Dios quiere ver que nosotros damos importancia al problema y confiamos en Él como la solución a nuestra angustia. Y el salmista entendió esto a la perfección. Lo dice en Salmos 34:4 “busqué a Jehová y él me oyó y me libró de todos mis temores”.

El ángel de Jehová acampa alrededor de sus hijos

El versículo 7 del Salmo 34 es uno de los más difundidos de la Biblia. Es una promesa tan poderosa que incluso los inconversos se aferran a ella. Todos, hijos y no hijos, queremos la protección del Todopoderoso Dios. Pero aquí no vamos a reflexionar sobre el tema de si todos merecemos o no Su Divina Cobertura.

Volviendo a lo tratado, para entender lo que el escritor quiso imprimir con esta frase es necesario remontarse a la historia de Israel. ¿No dice la Biblia en Éxodo 14:19 que el ángel de Dios iba delante del campamento de Israel? ¿No fue el ángel de Dios, el mismo ángel de la muerte que mató a los primogénitos de Egipto?

Lo hizo durante la formación de la nación de Israel, 

lo hace hoy en nuestra nación y, 

lo está haciendo ahora mismo en tu familia. 

El ángel de Dios está ahí, para librarte de todo mal. 

Ese ángel, ese que no puedes ver, 

pero que está contigo ahora mismo, 

es la expresión de la protección divina 

a favor de ti y de los tuyos.

Dios nos libra de toda escasez

Dios nos libra también de sufrir escasez. Todos tenemos necesidades espirituales, financieras, laborales y sociales. Y ya sabemos que cuando las finanzas están flojas, todas las demás necesidades aumentan. ¡Jehová no es un Dios de escasez!

Jehová es el dueño de la plata y del oro y tú, si, tú mismo que lees estas líneas, tú eres su hijo. ¿No dice Salmos 34:10 que los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien? Y Deuteronomio 30:9 ¿No promete Dios prosperarte en todo lo que hagas con tus manos?

Dios nos libra: seamos agradecidos

El salmista comienza el Salmo 34 expresando lo siguiente: “bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”. Fiel a su estilo, en los siguientes versos, el rey David explica las razones por las que no faltará una alabanza al Creador en sus labios.

Dios nos libra, alabemos su Santo Nombre. 

Dios nos protege, glorifiquemos su majestad. 

Dios nos guía, adoremos su magnificencia. 

Dios nos ilumina, exaltemos su sabiduría. 

Dios nos llena de bendiciones, ¡Gritemos un ALELUYA!

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