Qué es la justicia en la Biblia: el primer juicio de la historia

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La recompensa para los que practican la justicia divina es tan grande, que en Mateo 5:6, el Señor Jesucristo expresa una bienaventuranza: quienes tienen hambre y sed de justicia, serán saciados.
Job, oración por los enfermos. Qué es la justicia en la Biblia

Base Bíblica:

  • Génesis 3:10-19
  • Deuteronomio 16:18-20
  • Deuteronomio 24:14,15,17,18

El concepto de justicia tiene múltiples aplicaciones. Se habla de la justicia como valor, como filosofía, como aplicación de la ley jurídica, etcétera. Sin embargo, la Biblia aborda la más antigua de sus modalidades: la justicia divina. En las próximas líneas, explicaré qué es la justicia en la Biblia, con base en Deuteronomio 16:18-20;  24:14,15,17,18, entre otras citas bíblicas.

¿Qué es la justicia?

Pero para entender qué es la justicia en la Biblia, primero, veamos, a grosso modo, que es la justicia. Empecemos por su etimología. Al igual que muchos términos derivados del derecho, la palabra justicia nos llega del latin. 

En vista de que en el latin no existía la letra “J”, esta palabra se leía como iustitia, que a su vez viene de ius (derecho, justicia). De esta se deriva la palabra iustus (justo). Etimologías.dechile.net, (s. f.).

En sentido general, la justicia es un principio moral que lleva a quien la aplica, a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Real Academia Española. (2020). En ese sentido, el símbolo de justicia que conocemos hoy, fue instituido en la antigua Roma. 

Se trata de una mujer con los ojos vendados, como símbolo de que la justicia es ciega. La balanza en la mano derecha significa que aplica lo justo a todos por igual. En la mano izquierda porta una espada desenvainada, como símbolo de que aplica con vigor las sentencias.

Qué es la justicia en la Biblia: el primer juicio de la historia de la humanidad

Entender la forma como dios aplicó las sentencias del primer juicio de la humanidad, nos ayuda a comprender qué es la justicia en la Biblia. En el principio de la creación, aún sin Ley, Jehova demostró ser un juez justo.

 La primera sentencia fue dictada al primer hombre y a la primera mujer que habitaron la tierra, así como al animal que Satanás utilizó para intentar enemistar al hombre con su Creador, la serpiente. Pero un juez justo no imparte justicia sin celebrar un juicio. En Génesis 3:10-19 encontramos el primer juicio de la historia de la humanidad.

Siendo Jehová el creador y siendo la creación muy reciente ¿cómo se explica que Dios aplicó un juicio justo? ¿Dónde estaban los abogados? ¿Cuál era el tribunal? ¿y los testigos? Además ¿Que castigos se impartieron? Y ¿Qué tan severo fue el juez con los acusados?

Respondiendo brevemente, podemos decir que no eran necesarios abogados defensores, mucho menos testigos. ¿Acaso no era el mismísimo Creador omnipresente y omnisciente que juzgaba? ¿Necesita un Dios omnisciente, y que está en todos lados que le expliquen lo que ocurrió?

Pero para que el hombre no sienta que el peso de la justicia caía sobre él de forma implacable, el juez le permitió que diera su versión. Y ya sabemos cuál fue el resultado. Leamos y analicemos lo que ocurrió a lo largo de los 10 primeros versos de Génesis 3, y analicemos esto.

Dios desea justicia

Cuando Adan pecó contra Dios, Su presencia ya no estaría con los hombres. Ya no de forma directa. Esto provocó que el hombre sea el que juzgue a sus semejantes. Dado que la justicia del hombre no funciona. Dios estableció la justicia como eje central de la Ley Mosaica.

Es por esta razón que Dios ordena en la Ley poner “jueces y oficiales”, que juzguen “al pueblo con justo juicio” (Deuteronomio 16:18). Pero Dios ya tenía miles de años observando cómo juzga el ser humano, por eso, en Deuteronomio 16:19 es más específico.

“No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno”, ordena el Creador. En el versículo 20, Jehova establece una promesa poderosa si el pueblo aplica una justicia como se establece en la Ley: “heredarás la tierra que Jehová Dios prometió”.

Qué es la justicia en la Biblia: la justicia de Dios para con los desposeídos

En la sociedad actual es normal que veamos a las viudas, extranjeros pobres y a los huérfanos pidiendo en los semáforos y en lugares multitudinarios. Al analizar esto, hay una pregunta que debemos hacernos: ¿Esto es justo delante de Dios?

En Deuteronomio 24:14-18 nos muestra que a Dios no le agrada que estas personas sean olvidadas. Estos versículos nos muestran la esencia de la respuesta a la cuestión que nos planteamos: qué es la justicia en la Biblia.

Jehová nos enseña que debemos acordarnos de los que no tienen. Más aún, Él quiere que compartamos nuestro fruto y perdonemos las deudas de quienes no tienen medios de sustento para sí mismos ni para sus familias. Ese es el mensaje central de este pasaje bíblico.

De este modo, Dios nos muestra que la justicia no solo se debe aplicar en el estrado. En la Ley Mosaica, Dios creó todas las condiciones para que los más pobres pudieran cubrir sus necesidades esenciales, como la alimentación y la vestimenta.

Jehová también es el Dios de los extranjeros

Pero no solo eso. Nuestro Padre demostró que no solo se acuerda de su pueblo escogido. Desde ese momento, Dios muestra a los Israelitas que Él también tiene piedad de los extranjeros. También es el Creador de los extranjeros, por lo tanto, Su cobertura aplica para los extranjeros pobres.

Es así como, en Deuteronomio 24:17, Dios establece a la viuda, al extranjero y al huérfano al mismo nivel que a los demás miembros del pueblo. Al mismo nivel, en torno a la aplicación de la Ley. En el versículo 18, Jehová rechaza rotundamente la posibilidad de que el pueblo oprimido se convierta en opresor.

La respuesta a qué es la justicia en la Biblia es esta: La justicia del hombre es un ideal moral. Pero es solo eso: un ideal. La de Dios va más allá. La justicia que Dios quiere que apliquemos implica un compromiso moral y de obras con nuestros semejantes: servir al pobre, ayudar al desvalido y asistir al oprimido.

La recompensa para los que practican la justicia divina es tan grande, que en Mateo 5:6, el Señor Jesucristo expresa una bienaventuranza: quienes tienen hambre y sed de justicia, serán saciados. ¿Quién firma? El mismísimo Dios hecho hombre: Jesús de Nazaret.

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