El valor de una paciencia que espera recompensa

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La paciencia. Eso que nos falta y que nos hace cometer tantos errores. Es necesario cultivarla para poder obtener los frutos del Espíritu.

La paciencia está en vía de extinción. La gente se levanta cada mañana, pero deja la paciencia en la cama. Esa palabra y su significado parece no estar en su diccionario. Voy a compartir una breve reflexión al respecto para que pensemos en esto, todos los días.

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

Mateo 10:28

“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad”.

Salmos 37:1

El enemigo anda al acecho buscando a quien devorar y lo hace con astucia. El enemigo tiene un título, tiene propiedades , es influencer en las redes sociales y por eso tiene muchos seguidores. Y es mejor para nosotros ser de los pocos que no siguen a los falsos cristianos, ya que muchos son llamados y pocos los escogidos.

Hermoso es adorar en Espíritu y en Verdad, donde El Espíritu nos hace ver nuestra propia hipocresía, esa hipocresía que muchos quieren ocultar pero jamás pueden hacerlo. No, porque se les ve la envidia, la arrogancia y la soberbia que tienen en el corazón.

Se les ve que predican el evangelio tan solo por crear divisiones en las iglesias y para obtener las ganancias que le ofrece el gerente del mundo. Toda persona que defiende doctrinas de hombres y no se ajusta a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, es porque es enemigo de La Cruz de Cristo.

No debemos ser envidiosos ni contenciosos, debemos amar  al prójimo, como a nosotros mismos. Pocos siguen al Cordero, muchos siguen mandamientos de hombres. Muchos árboles están recibiendo agua para que puedan reverdecer, hay árboles con el hacha ya puesta porque no asimilaron el agua, árboles contaminados por plagas.

Ya lo dijo el Maestro en Juan 8:32: “Y conoceréis La Verdad, y La Verdad os hará libres”.

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