Estudio Bíblico Romanos 11: quinta parte

switzerland, valais, sion
Comparte lo que hacemos

Autor: Pastor Ángel Adames

A continuación, la quinta y última parte del estudio bíblico sobre Romanos 11. En este texto, se profundiza en la citación de diferentes autores, para poner en contexto la discusión sobre tema en cuestión. Al final, se esboza una breve conclusión sobre lo que Pablo nos quiere enseñar en este pasaje bíblico.

Si te perdiste las cuatro partes anteriores, las puedes consultar aquí:

DISCUSIÓN

a)    El remanente escogido por gracia

En el capítulo 11 de Romanos Pablo inicia haciendo una pregunta retórica, la cual responde de manera firme: “En ninguna manera. Porque yo también soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín”. Pablo no hace ninguna alusión aquí a un evento futuro relacionado con la segunda venida de Cristo, sino más bien al hecho de que él, siendo judío, había sido traído a salvación por la gracia de Dios, como parte de ese remanente del que ha venido hablando desde el capítulo 9. 

La conversión de Pablo era una prueba tangible de que Dios no había rechazado completamente a Su pueblo. Él siempre se ha reservado por gracia un remanente fiel, conforme a Sus propósitos soberanos. Y para ilustrar este punto Pablo hace referencia a un incidente muy conocido de la vida de Elías: “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. 

¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; ¿y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia” (Romanos 11:2-5, V. R. V, 1960).

La condición de Israel en los días de Elías era muy similar a la del primer siglo de nuestra era. En la época de Elías había una incredulidad general en el pueblo de Israel; se había desatado incluso una fuerte persecución contra los profetas del Señor. Pero Dios le hizo ver que Su obra en el mundo es más amplia de lo que nuestros ojos pueden ver (vers. 4). 

De igual manera, los judíos del siglo primero dieron muerte al más grande de los Profetas, a nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo; y presentaron una fuerte oposición a la predicación del evangelio por medio de los apóstoles. Pero al igual que en los días de Elías, Dios se había reservado un remanente escogido por gracia (vers. 5). 

De manera que en esta primera porción de Romanos 11, Pablo no está hablando, en ninguna manera, de una salvación futura de la nación de Israel, sino de lo que Dios estaba haciendo a favor de ellos en ese mismo momento. A lo largo de toda la era evangélica Dios se encargará de traer eficazmente a ese remanente escogido por gracia, los cuales vendrán a Cristo en arrepentimiento y fe y serán añadidos a la Iglesia. Pablo amplía ahora ese tema en los versículos 11-24.

b)   El olivo y el injerto antinatural

Gentiles y judíos escogido por gracia, alimentado por la misma fuente

Otra vez Pablo hace una pregunta retórica, “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? Y responde con la misma firmeza de la pregunta anterior: “En ninguna manera”; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? 

Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?” (Romanos 11:11-15).

No debemos perder de vista la secuencia temporal de lo que Pablo está diciendo aquí. Los judíos rechazaron al Mesías y lo llevaron a la muerte. Pero de ese modo, y sin saberlo, hicieron posible la salvación que alcanza ahora también a los gentiles (vers. 11), a quienes Dios ha de usar como instrumento para provocar a celos a los judíos elegidos y traerlos a salvación (comp. vers. 13-14). 

Noten una vez más que Pablo está hablando en estos versículos en tiempo presente, algo que estaba sucediendo en sus días, no de algo que sucederá en un futuro distante. Hay que apuntar, sin embargo, que este rechazo de los judíos y esta la aceptación de los gentiles no fue al azar, sino que estaba concebido en el plan perfecto de salvación para la humanidad que Dios venia ejecutando desde antes de la fundación del mundo, o sea que todo es esto es parte de la estrategia que Dios está utilizando para cumplir su plan.

De manera que, el ciclo de “desobediencia de Israel, puede afirmarse que, estaba en su plan, al igual que la salvación en masa de los gentiles, pero la aceptación de los gentiles, trae como consecuencia la salvación de algunos judíos y una mayor bendición para el mundo”. Y estos acontecimientos estaban ocurriendo en ese mismo momento en que Pablo escribía estas palabras. 

Eso es evidente en los versículos 30-31: “Pues, así como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios, pero AHORA se os ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos, así también AHORA éstos han sido desobedientes, para que, por la misericordia mostrada a vosotros, también a ellos AHORA les sea mostrada misericordia” (Biblia de las Américas).

En la sabiduría de Dios, Él usa la desobediencia de unos y de otros, para traer salvación a unos y a otros. Y es a través de ese proceso que ha de llevarse a cabo la plena restauración de Israel, o como dice el texto literalmente en el vers. 12: “su plenitud”. Por consiguiente, ni los judíos ni los gentiles tienen razón alguna para gloriarse, porque tanto los unos como los otros son usados por Dios para la salvación de unos y otros; y tanto unos como otros pueden recibir las consecuencias de su incredulidad. 

Y, más, ninguno de los dos, tenía alguna bondad que presentar, ya Pablo había dicho “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romanos 3:23, R.V.V, 1960). De ahí la advertencia que Pablo da a los hermanos gentiles de Roma en los vers. 17-20, para que se guarden de tratar con arrogancia a los judíos por los beneficios que ahora han recibido y que muchos judíos perdieron por su dureza de corazón:

“Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme” (Romanos 11:17-20).

Pablo compara al pueblo de Dios con un olivo, compuesto de ramas naturales (los judíos que han creído en el Señor) y las ramas de un olivo silvestre que ahora han sido injertadas en el buen olivo (los gentiles que han creído y que ahora forman parte del pueblo de Dios). Dios no tiene dos pueblos, sino uno solo, y a ese pueblo pertenecen todos los que creen, judíos y gentiles. 

De manera que lo que hace la diferencia es la fe. Fue por la falta de fe que muchos judíos fueron desechados, y es por la fe que los gentiles son injertados. Consecuentemente, si estos gentiles que profesaban la fe, comenzaban a gloriarse ahora, estaban manifestando un síntoma peligroso de incredulidad. Esa arrogancia no es compatible con la fe verdadera. Por tanto, en vez de comportarse con arrogancia, debían más bien sentir un temor piadoso: “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará” (vers. 21).

Aquí no abordaremos si este texto enseña o no sobre si la salvación puede perderse, será una discusión analizaremos a profundidad después; pero la Biblia habla claramente de la apostasía, de personas que dicen ser cristianas, pero después se apartan del Señor. ¿Cuál es el fin de tales personas? El mismo que han sufrido los judíos incrédulos: serán cortados, condenados. 

Por eso es que la Biblia nos llama a examinarnos a nosotros mismos si estamos en la fe. Y uno de los aspectos que debemos revisar es el concepto que tenemos de nosotros mismos. El que verdaderamente cree, sabe que no tiene nada de qué gloriarse. Si te estás gloriando en tu salvación y mirando a los demás por encima del hombro como si tuvieras algún mérito en ella, entonces tienes que tener cuidado, pues ese es un síntoma peligroso, con mucho poder de destrucción.

Pero ahora, en los vers. 23 y 24, Pablo vuelve sobre el tema de los judíos, y hace ver a estos gentiles que, si ellos que eran ramas de olivo silvestre, fueron injertados en el buen olivo por su fe, Dios tiene poder para injertar de nuevo en ese olivo las ramas naturales que fueron desgajadas: “Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”

No perdamos de vista, sin que lo canse con mi insistencia en esto, pero Pablo no está hablando aquí de una conversión nacional del pueblo de Israel que habrá de ocurrir en el futuro, sino del mismo tema que ha venido hablando desde el principio: que los judíos no han sido completamente desechados por Dios, pues la puerta de la salvación sigue abierta para ellos, si vienen a Cristo en arrepentimiento. 

Más aún, podemos estar completamente seguros de que todos y cada uno de los que forman parte de ese remanente de israelitas que fueron escogidos por gracia, vendrá sin lugar a dudas. Siembre ha habido, y siempre habrá, un remanente de israelitas cristianos (sea que vivan dentro de territorio israelí o en cualquier otro lugar del planeta), porque nadie puede frustrar los designios de Dios.

c)    “Todo Israel Será Salvo

En la introducción de este trabajo disfrutamos de una discusión magistral sobre las posiciones diferentes del texto 26 de Romanos 11 y cómo lo abordan y argumentan autores autorizados en la palabra de Dios. Ahora volvemos para tratar de conceptualizar más profundo desde otro enfoque que promete ser fascinante, pero a la vez entretenido y confiable desde el punto de vista interpretativo. 

Luego de haber considerado la enseñanza de Pablo en los versículos 1 al 24, ahora estamos listos para considerar la parte más controversial de este capítulo, teniendo en cuenta el tema que viene desarrollando desde el capítulo 9. De ahí la conexión que hace el mismo Pablo al inicio del versículo 25 al usar la conjunción “porque”: “porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” (vers. 25). 

El endurecimiento de Israel, dice Pablo, es un endurecimiento parcial, porque no todos los israelitas han sido endurecidos, y así será hasta el final de los tiempos, hasta que se convierta el último judío que haya sido escogido por Dios. El problema es que algunos leen este texto como si Pablo estuviese diciendo: “El endurecimiento de Israel será solo por un tiempo, pero tan pronto entre la plenitud de los gentiles, es decir, cuando se conviertan todos los gentiles que se van a convertir, entonces el endurecimiento será quitado y todo Israel será salvo. 

Y eso va a coincidir con la segunda venida de Cristo (comp. vers. 26)”. Sin Embargo, para Blaising, “Pablo está visualizando a un futuro Israel que está totalmente formado por judíos salvos. No hay cambios en la identidad de Israel, el ‘todo Israel’ que está completamente salvo en Romanos 11:26 es el mismo “Israel” que está parcialmente endurecido en Romanos 11:25”.

No podemos perder el hilo del tema que Pablo viene tratando desde el principio, que es el de la salvación de los judíos que se convierten al Señor en esta era evangélica, y a la que el mismo Pablo estaba contribuyendo con su predicación; no está hablando de una salvación nacional al final de los tiempos. 

Contrario a esta posición es el planteamiento de Smith, que afirma que, “en parte”, tiene la idea de algo “temporal”, para significar que el endurecimiento de Israel es temporal y que “Un día los judíos se darán cuenta de su endurecimiento y de su necedad, entonces ellos aceptarán a Cristo Jesús, y la gloriosa restauración nacional de este pueblo traerá la Era del Reino. Pero, ¿Qué es lo que Pablo está diciendo, entonces?

La https://ibsj.org, considera  que ese endurecimiento parcial de Israel continuará “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”, es decir, a lo largo de toda esta era evangélica. Nunca será un endurecimiento total, porque Dios siempre ha tenido un remanente escogido por gracia. Afirma además, que ese “Hasta” del versículo 26 (del griego achri hou) no señala necesariamente algo que sucederá después de que haya entrado la plenitud de los gentiles, sino que hasta que eso ocurra, el endurecimiento será parcial, no total (noten el uso de achri hou en textos como 1Corintios 11:26 y 15:25).

Hasta el fin de esta era presente, el endurecimiento de los judíos seguirá siendo parcial; la puerta de la salvación seguirá abierta para ellos hasta que entre el último gentil que se convertirá (que es lo que parece señalar la expresión “la plenitud de los gentiles”), y el remanente de Dios escogido por gracia seguirá entrando por esa puerta. 

Esta afirmación de https/:ibsj.org, tiene una fuerte oposición, de la mano de David Guzik, quien al igual que Smith entiende que, cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, Dios de nuevo pondrá su atención en Su plan desde la eternidad sobre Israel una vez más, para que todo Israel sea salvo. Dicho esto, Guzik, llama la atención, diciendo: “Se nos recuerda del carácter paciente de las promesas hechas al Israel nacional y étnico (Génesis 13:15 y 17:7-8). 

Dios no ha “acabado” con Israel, e Israel no es “espiritualizado” como la iglesia. Mientras nosotros vemos y nos regocijamos en la continuidad de la obra de Dios a través de todo Su pueblo durante todas las generaciones, seguimos viendo una distinción entre Israel y la Iglesia – una distinción de la cual Pablo aquí es sensible”.

Siguiendo la discusión este tema, puesto que representa la parte crucial de su argumentación de Pablo, podemos considerar el criterio de https://ibsj.org, sobre lo que Pablo dice en los Romanos 25-26, “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad”. 

La Versión R.V.,60 traduce la frase kai houtos como “Y luego”, dando la impresión de que se trata de algo que ocurrirá después de que haya entrado la plenitud de los gentiles. Pero si eso era lo que Pablo quería decir, muy probablemente habría usado kai tote, o eita o epeita, como bien señala Sam Storms. Esta expresión, kai houtos, aparece 205 veces en el NT, y casi invariablemente su significado es: “y así”, “y de ese modo”, “de esa manera”. En otras palabras, Pablo no está hablando del “cuándo” ocurrirá eso, sino del “cómo ocurrirá”.

El comentario de O. Palmer Robertson es muy pertinente aquí: “Primero, las promesas y el Mesías fueron dados a Israel. Entonces, en el misterioso plan de Dios, Israel rechazó a su Mesías y fue cortado de su posición de privilegios distintivos. Como resultado, la venida del Mesías fue anunciada entre los gentiles. Las naciones, entonces, obtuvieron por la fe lo que Israel no pudo encontrar al buscarlo en sus propias fuerzas carnales. 

Frustrados al ver las bendiciones de su reino mesiánico amontonadas sobre los gentiles, individuos judíos son movidos a celos. Consecuentemente, ellos también se arrepienten, creen y comparten las promesas hechas a ellos. ‘Y de esa manera’… por ese fantástico proceso que continuará a través de toda la edad presente… todo Israel es salvado” (The Israel of God; pg. 182). 

Sin embargo, a pesar de lo que dice O. Palmer con mucho acierto en el párrafo anterior, no debemos perder de vista que todo este no sucede al azar, como que Dios dice, ah, los judíos rechazaron al Mesías, ¿qué hago ahora, me enfoco en los gentiles?, no, jamás, como diría Pablo, todo esto es una estrategia orquestada por Dios desde antes de la fundación del mundo, (énfasis del autor).

Comentando acerca de esa misma expresión que Pablo usa en el vers. 26, Hendriksen dice: “Las palabras ‘Y ASÍ’ son explicadas por Pablo mismo. Ellas indican: ‘De un modo tan maravilloso’, un modo que nadie podría haber anticipado… El rechazo mismo de la mayoría de los israelitas, que recurre una y otra vez a lo largo de la historia, era, es y será, un eslabón en el cumplimiento de la salvación de Israel” (pg. 420). 

Es por eso que Pablo añade en el ver. 32: “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos”. Bob Utley de la Universidad Bautista del Este de Texas en su comentario sobre Romanos, apunta lo siguiente: “Existen dos posibles interpretaciones sobre este texto de Romanos 11:26: (1) Que se refiere al Israel nacional (y no a cada individuo de los judíos, sino a la mayoría de ellos en un cierto punto en la historia). (2) 

Que se refiere en algún sentido al Israel espiritual, o sea, la iglesia. Pablo usó este concepto en Gálatas 6:16. “la plena restauración de los judíos” en el v. 12 y “la plenitud de los gentiles” en el v. 25 están en relación paralela. Es un “todo” en el sentido de la elección de Dios, no en un sentido individual. El árbol de olivo de la promesa un día estará completo.

Algunos comentaristas dicen que esto debe referirse a la nación de Israel solamente por los siguientes: (1) el contexto de los capítulos 9-11; (2) las menciones del AT en los versículos 26-27; y (3) la clara declaración del v. 28. ¡Dios aún tiene amor y un deseo de que sea salva la semilla natural de Abraham! Ellos deben venir a la fe en Jesucristo (Zac. 12:10). La pregunta de si aquellos judíos que fueron “endurecidos” tendrán una oportunidad de responder no puede ser contestada de éste o de ningún texto. 

Culturalmente estamos condicionados a hacer preguntas individuales, sin embargo, la Biblia se enfoca en un todo corporativo”. Ahora bien, y tratando de ir concluyendo, ¿a qué en realidad se refiere Pablo aquí con la expresión “todo Israel”? A la luz del contexto, muy probablemente Pablo se refiere a la suma de todos los remanentes de israelitas que se han de convertir a Cristo a través de todas las edades. 

La plenitud de gentiles escogidos y la plenitud de israelitas escogidos estarán en la presencia del Señor en aquel día, sin que falte uno solo de ellos, a través del proceso que Pablo ha venido explicando en detalles en los capítulos 9, 10 y 11 de Romanos.

d)   Vendrá de Sión el Libertador”

Muchos citan Romanos 11:26 para probar que Pablo está hablando de una conversión masiva de judíos, relacionada de alguna manera con la segunda venida de Cristo. Pero noten que allí no dice que el Libertador vendrá “A” SIÓN, sino que el Libertador vendrá “DE SIÓN”, es decir “DESDE Sión”. 

Pablo no parece estar hablando aquí de la segunda venida de Cristo, sino de la primera, cuando el Salvador vino DESDE Sión, desde esa nación terrenal, para traer abundante salvación para todos, incluyendo el remanente de Israel. El futuro del verbo “vendrá” es futuro desde la perspectiva del profeta Isaías, no la del apóstol Pablo o la nuestra. 

Fue a través de la obra redentora de Cristo que Dios hizo provisión para el perdón de los pecados, tanto de judíos como de gentiles, tal como estaba estipulado en el nuevo pacto (comp. Mt. 26:28; He. 8:6-13; 9:15; 10:11-18). Pero, este planteamiento es refutado de nuevo por Guzik, que dice: VENDRÁ DE SIÓN son citas de Isaías, que muestran que Dios aún tiene un plan redentor por cumplir con Israel, y este no será dejado sin terminar.

CONCLUSIÓN

La primera idea a tener en cuenta al leer Romanos 11 es que el tema que Pablo trata no es el de una conversión masiva de judíos, sino la forma maravillosa como Dios está llevando a cabo Sus propósitos redentores a lo largo de esta era evangélica, donde tanto los judíos como los gentiles tienen la misma oportunidad.  

De una forma maravillosa Dios está llevando a cabo Su plan de salvación establecido a través de la historia, y nada resulta una sorpresa o un azar, todo esta establecido desde antes de la fundación del mundo, para que al final de los tiempos una gran multitud de redimidos de todas naciones, tribus, pueblos y lenguas alaben el nombre de Cristo por los siglos y confiesen con sus bocas que Jesús es el Señor para la gloria de Dios Padre.

En segundo lugar, debemos concluir que de manera firme Pablo declara en forma muy contundente en Romanos 3:23, “Y por cuanto todos pecaron y están destituido de la gloria de Dios”, y esto incluye a judíos y gentiles. Ahora todos, judíos y gentiles necesitan salvación, y esa salvación solo es posibles para ambos a través de Cristo y el acceso es por la fe. 

O sea que el método que los judíos tenían en la mente (judíos-prosélitos-Cristo) se desvanece, ahora es judíos y Gentiles X Fe= SAOLVO. Pablo deja muy claro que el mecanismo de salvación será la fe en Cristo el Mesías. No hay plan B, solo plan A. Solo hay un camino para ser salvos para todo el mundo (ver Juan 10:7-18; 11:25-29; 14:6).  

El tecnicismo de Pablo en el uso del ejemplo del injerto, las ramas naturales no están dando buen fruto al igual que las silvestres, por tal razón, ambas tienen que ser sustentadas por la raíz, que en este caso representa a Abraham por asunto de fe, pero al final el que hace que tanto las ramas naturales como las silvestres den frutos buenos eso es Cristo.

Se debate el concepto de que los judíos pensaban que ellos merecían al Mesías por promesa y por privilegio, no porque ellos en realidad también eran malos, por eso Pablo injerta la rama silvestre en el espacio dejado por las ramas naturales que no creyeron. Para decir ahora están ambas en la misma situación, siendo sustentado por la misma raíz, sin embargo, ambas mantienen su identidad. 

Es importante entender que, en la técnica del injerto, tanto el patrón como el injerto propiamente dicho, se mantienen independientes, aunque tienen una unión tal, que las posibilidades de vida si se separan son mínimas para ambos. Y esta enseñanza que quiere dejar pablo aquí es sencillamente extraordinaria para la convivencia de los gentiles y judíos en la planta del olivo.

Pablo no enseña aquí, tal cosa como que el Israel de Dios hoy es la iglesia, hay una iglesia formada por Israelitas y gentiles que aceptan a Cristo por fe, ni los judíos tienen que volverse gentiles, ni los gentiles tienen que volverse judíos. Cuando ambos se convierten a Cristo comienzan a dar buenos frutos porque son sustentados ambos por la raíz. Hay un remanente fiel de judíos y otros judíos que están dispersos por las naciones, ambos tienen que aceptar a Cristo para ser salvos y Dios lo está haciendo con ambos en este tiempo. 

Tampoco hay tal cosa de que los gentiles fuimos salvos, porque los judíos rechazaron a Cristo, porque entonces habría que preguntar, ¿y si los judíos no hubiesen rechazado a Cristo que hubiese pasado con los gentiles?, pero además esto no es lo que apunta la Biblia sobre el plan de salvación de Dios para la humanidad. Sirva esta última pregunta para que sigan estudiando este fascinante tema.

Hasta aquí los cinco partes del estudio bíblico sobre Romanos 11. Espero que les haya sido de provecho. Recuerda compartir estos estudios para que llegue a todas las personas que necesetan esta palabra.

¡Bendiciones de Lo Alto!


Comparte lo que hacemos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Explora en esté Artículo

Ir arriba